Un fallo de un tribunal federal esta semana ha bloqueado los intentos de restringir los alimentos y bebidas que pueden comprar los participantes del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), lo que supone un revés significativo para la exención “Healthy Choice” (Opciones saludables) propuesta por Colorado y políticas similares en todo el país.
El fallo determinó que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos no tiene autoridad para eliminar categorías de alimentos del programa SNAP. Por eso, se detiene la implementación de exenciones que habrían prohibido la compra de artículos como refrescos y otras bebidas azucaradas.
Durante meses, los participantes del programa SNAP, los defensores de la lucha contra el hambre, los proveedores de atención médica, los minoristas y los miembros de la comunidad en todo el estado han manifestado su preocupación por la propuesta, haciendo hincapié en que restringir las opciones alimentarias aumentaría el estigma, crearía confusión y, en última instancia, dificultaría el acceso de las familias a los alimentos que necesitan.
Las consecuencias reales de esta política quedaron patentes gracias a participantes del programa SNAP como Nieves Aragón, una madre de Colorado y demandante en la acción judicial. Aragón testificó en ambas audiencias estatales. «Vivir con diabetes tipo 1 no es una elección que yo haya tomado; es una afección con la que he convivido desde la infancia. Como madre trabajadora, tener acceso a un jugo o a una lata pequeña de refresco puede marcar la diferencia entre tratar de forma segura un episodio de glucosa baja y enfrentarme a una emergencia médica mientras intento sacar adelante a mi hijo», dijo Aragon. Su historia subraya las consecuencias no deseadas de un enfoque de salud único para todos, uno que corre el riesgo de perjudicar precisamente a las personas a las que pretende ayudar.
«Como alguien que dependió de SNAP durante gran parte de mi vida y que finalmente logró salir de esa situación, sé de primera mano cuán limitados pueden ser esos recursos y lo poco que las familias pueden ahorrar. Preservar la dignidad y la capacidad de tomar decisiones —incluso las más pequeñas— es importante. Esas decisiones ayudan a las personas a superar momentos difíciles y a construir un camino hacia la estabilidad. La decisión judicial de esta semana es un recordatorio importante de que estos programas funcionan mejor cuando confían en las personas y las apoyan, en lugar de restringirlas», compartió Ty Smith, una persona con discapacidad nacida y criada en Colorado.
La exención propuesta ya había enfrentado una oposición significativa a nivel estatal. Después de horas de testimonios de beneficiarios y defensores del programa SNAP, la Junta Estatal de Servicios Humanos de Colorado se negó previamente a seguir adelante con la implementación, citando preocupaciones sobre la dignidad, la autonomía y el daño no deseado a las familias de bajos ingresos.
“Este fallo confirma lo que las comunidades de todo Colorado han estado diciendo desde siempre: el programa SNAP funciona mejor cuando confía en que las familias tomen las decisiones que les convienen”, expresó Mariah Guerrero, gerente sénior de Políticas Públicas de Hunger Free Colorado (Colorado Sin Hambre). “Políticas públicas como esta no abordan las causas profundas del hambre, sino que corren el riesgo de empeorarla al añadir obstáculos, aumentar el estigma y dificultar las compras de alimentos para las personas que ya tienen presupuestos ajustados”.
Los defensores comunitarios también advirtieron que la política impondría nuevas cargas a los pequeños comercios y a los minoristas rurales, al requerir costosas actualizaciones de sistemas y generar confusión tanto para el personal de las tiendas como para los clientes. En comunidades con opciones limitadas de supermercados, estas presiones adicionales podrían reducir aún más el acceso a los alimentos.
“Nunca se trató solo de bebidas, sino de crear políticas que apoyen a las personas o de crear barreras que les dificulten llevar comida a la mesa”, aseveró Dayana Leyva, Gerente Sénior de Políticas y Defensa de Provecho Collective. “Deberíamos invertir en soluciones que realmente mejoren los resultados de salud, como aumentar el acceso a alimentos nutritivos y asequibles y fortalecer los beneficios del programa SNAP, en lugar de limitar las opciones”.
La decisión del tribunal también llega en un momento en que el programa SNAP se enfrenta a una presión creciente a nivel federal, con recortes propuestos y cambios de política que podrían transferir los costos a los estados y reducir el acceso para las familias en todo el país.
Los defensores de la lucha contra el hambre siguen comprometidos con el avance de soluciones basadas en la evidencia que reduzcan el hambre y mejoren la salud sin comprometer la dignidad.
Pasos siguientes
Si bien el fallo bloquea la aprobación federal que sustentaba la propuesta de Colorado, los defensores continuarán monitoreando los próximos pasos tanto a nivel estatal como federal.
Mientras tanto, las organizaciones de todo Colorado seguirán trabajando para garantizar que las familias tengan acceso a los alimentos que necesitan y que el programa SNAP siga siendo una herramienta sólida y eficaz en la lucha contra el hambre.